A través de la Dirección de Infraestructura Escolar, ya se colocaron unos 300 de los 800 sensores que detectan fugas de gas con el fin de garantizar la seguridad de alumnos y docentes.

El Municipio comenzó a instalar detectores de gas en todos los establecimientos educativos públicos de la ciudad para garantizar la seguridad de alumnos, docentes y directivos.

Los trabajos están a cargo de la Dirección de Infraestructura Escolar, que ya colocó unos 300 de los 800 sensores de fuga de gas destinados a establecimientos educativos públicos de todos los niveles.

Los dispositivos – que se instalan en aulas y cocinas – cuentan con una alarma sonora y visual que se activa cuando detecta el ambiente contaminado.

 

 

Según informaron desde el Municipio, ya se colocaron en los establecimientos de San Cayetano, Otamendi, San Felipe y casco céntrico, entre otros.

“Estos aparatos son detectores duales ya que no sólo detectan pérdidas de gas natural o envasado sino también la presencia en el ambiente de monóxido de carbono, lo cual sabemos que es muy peligroso”, explicó la jefa de Gabinete, Mariela Schvartz.