En general, la obesidad tiene importantes consecuencias para la salud y el bienestar, lo cual es cierto en la vida adulta, pero adquiere un matiz de mayor relevancia en niños y adolescentes.

Se estima que la prevalencia de la obesidad en adolescentes se ha más que duplicado desde 1980, lo que plantea una grave amenaza para la salud futura de la población y un importante desafío de salud pública.

Meta a alcanzar

Existe fuerte evidencia de que la obesidad en adolescentes conduce a la obesidad adulta y sus comorbilidades relacionadas. Además, muchos adolescentes obesos continúan progresando en la gravedad de su obesidad.

Pero la necesidad de abordar la obesidad en la adolescencia radica no solo en evitar la mala salud de los adultos. Este flagelo provoca problemas de salud agudos y mucho sufrimiento durante esta importante etapa de la vida. Por lo tanto, para padres, proveedores de atención médica y responsables políticos es una meta a alcanzar.

En este sentido, una reciente publicación señala que, a medida que las tasas de obesidad adolescente continúan aumentando, la elección del tratamiento debe guiarse por la gravedad de la obesidad, los factores psicosociales, las comorbilidades y la edad del paciente y el estado puberal.

En la publicación, los investigadores abordan la evidencia detrás de las opciones de intervención conductual, farmacológica y de pérdida de peso. Para la intervención conductual, los autores del estudio recomiendan la entrega de al menos 26 horas de contacto durante 2 a 12 meses por un equipo interdisciplinario que incluya un pediatra, un dietista registrado, un fisiólogo y / o un psicólogo del ejercicio.

Atención integrada

Apuntar al entorno del hogar puede facilitar el cambio, por lo que se exhorta a involucrar a la familia. Del mismo modo se recomienda cambiar la dieta para disminuir el tamaño de las porciones, consumir menos alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y otros azúcares agregados, así como una mayor ingesta de frutas, verduras y fibra.

Desde la perspectiva farmacológica, la FDA ha aprobado dos medicamentos para tratar la obesidad adolescente: orlistat, un inhibidor de la lipasa, para uso a largo plazo y fentermina, una noradrenalina e inhibidor de la recaptación, para el uso a corto plazo.

Los autores sostienen que la cirugía bariátrica es un tratamiento efectivo para adolescentes con obesidad severa. La Evaluación Longitudinal TEEN de Cirugía Bariátrica informó una reducción media del índice de masa corporal (IMC) a 3 años del 29 por ciento con derivación gástrica Roux-en-Y y del 27 por ciento con gastrectomía vertical en manga en individuos de 19 años o menos.

En referencia las recomendaciones plasmadas en el documento, la doctora Michelle I. Cardel, profesora en el Departamento de Resultados de Salud de la Universidad de Florida y coautora de la publicación, expresó:

“En lugar de proceder por etapas o fases cronológicas, el tratamiento debe ocurrir como un continuo de atención integrada que comienza con el tratamiento menos invasivo, pero apropiadamente intensivo”.

Adicionalmente, los autores recomiendan que todas las opciones de tratamiento deben ser discutidas con la familia, y resaltan la conveniencia de utilizar el lenguaje de “paciente primero” así como los términos preferidos por los adolescentes, como el IMC, y evitar términos como “grasa” o incluso términos diagnósticos como “obesidad”.

 

FUENTE: TekCrispy